No se como comenzar para explicar lo sucedido en la primera parte del encuentro que enfrentó a la Balona y al San Roque de Lepe. Fue de esos partidos que retiran al público de los Estadios.
Los de Lepe sí sabían a lo que jugaban. Tienen un equipo rocoso, que trabaja hasta la saciedad, que presiona muchísimo y que ofrece inmensas dificultades para que sobre el césped alguno de los protagonistas tenga la intención de jugar al fútbol. Cuenta en la plantilla con unos seis jugadores de color entre ghaneses, argelinos y colombianos, de entre 20 y 24 años, que corren como gamos y que no están exentos de un mínimo de calidad. Se cierran muy bien atrás con muchos efectivos para salir con rapidez endiablada al contragolpe. La Balona se vio totalmente superada por esa presión y se encontró impotente, no solo de enlazar alguna jugada sino de siquiera, controlar un balón con cierta tranquilidad.
Tras el descanso y en nuevo error defensivo se adelantaron los visitantes en un remate de cabeza bajo los palos a pesar de la oposición del canterano Joe y del 1,94 de Pagola.
Era tal la pobreza de la propuesta del conjunto de Rafael Escobar que la derrota por la mínima se estaba ya dando como mal menor en la grada.
Pero tras los cambios de Escobar todo cambió. Alberto Merino y Rubén Cuesta reemplazaron a Chico y a Abraham, y posteriormente Salvi sustituyó a Mario en un intento desesperado por llegar al área rival. Un centro de Cuesta es rematado por Carlos Guerra a 7 minutos del final y es cuando sonó la trompeta de zafarrancho de combate. La Balona desmelenada cercó el área rival y en otra jugada similar al del primer gol nuevamente Carlos Guerra marcó el segundo, en lo minutos de ampliación, que propicia la suma de los tres puntos en juego.
Rafael Escobar tiene mucho que trabajar, los laterales no suben y los jugadores de banda junto al media punta deben acompañar más a Copi, muy solitario la mayor parte del encuentro. Llevar el balón al área contraria, cuando se recupera, nos cuesta un mundo y facilita el repliegue del contrario.
La victoria no nos debe cegar, se han sumado tres puntos pero la propuesta del equipo tiene que ser revisable para evitar que se vuelva a repetir. Si ya de por si, ha bajado la asistencia de publico a los encuentros, una actuación similar como la del domingo, con derrota incluida, puede ser letal para las arcas del Club.
Beningo Andrés

